Lamentablemente es así, el hombre tiende a la relajación y desidia, quizás por eso la dureza de los mandatos divinos o aparentemente divinos, es como si el Supremo nos pidiese llegar hasta 6 porque sabe que nos vamos a quedar en 5, que es lo que realmente quiere el Hacedor, o es como si no quisiese que llegásemos a 6, por eso nos prohibe llegar a 4, porque sabe que de ese modo llegaremos a 5. En esto está la sabiduría, no basta con conocer los mandatos de Dios sino que además debemos conocer su voluntad. Su mandado puede ser uno y su voluntad otra, aunque ambas van muy cercas unas de otras.
Dios quiere que lleguemos a Él, por ello nos hostiga y no abruma con sus profetas, su directrices, porque sabe que la final lucharemos por estar allí conforme a sus profetas nos dictó, pero que nos quedaremos siempre cortos, pero que esa cortedad será suficiente. Es una ayuda pensar que hay que ir más allá de donde realmente tenemos que llegar. Si tenemos que subir al piso número cuarenta y pensamos que tenemos que llegar a ese piso, nuestro cansancio será superior, que si tenemos que subir al cuarenta pero vamos pensando llegar a la azotea del edificio, el cansancio será en este caso menor. Si Dios prohibe robar en todo caso, pero siempre, aun queriendo cumplir el mandamiento a rajatabla, nos vemos abocados o conducidos a infringir este mandato, dada la multitud de detalles que plantea el robo. Dios sabe que robaremos, pero que también hay atenuantes del robo, no es lo mismo robar para comer que robar para ser rico; si el Altísimo nos hubiera puesto lo de No Robarás excepto que tenga hambres, o excepto que tengas que alimentar a alguien, o excepto que.. al final, con tanta cláusula robaríamos de todo por sentirnos justificados. Sabio nuestro Dios que dice No Robarás y punto, porque su mandato es uno y su voluntad otra. No es lo mismo asesinar que matar en defensa propia. No es lo mismo un adulterio engañando al marido que una nueva unión dejando antes al marido.
Es una forma de educarnos, y de igual modo debíeramos educar a nuestros hijos, exigir más logros y prohibir más de lo que realmente vamos a conseguir de ellos, pues de otro modo se relajarían y no cumplirían con su destino. En la aplicación de la Sabiduría está el Amor, el Amor es primero, la Sabiduría es creada por ella y para ella.
lunes 25 de febrero de 2008
domingo 9 de diciembre de 2007
Reflexiones Cabalísticas XVII
¿Y la verdad?
La contestación de Jesús a Pilatos fue el silencio. En cierto modo, a través del silencio hallamos esa verdad. Cuando hablamos no oímos, cuando nos callamos oímos a Dios; es cuestión de saber escuchar, y la escucha es través del silencio; no por que Dios se comunique a través del mismo, Él siempre se está comunicando, es que cuando estamos en el silencio es cuando escuchamos la Verdad. Jesús también contesta en otra parte de los evangelios: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Quizás a ello haya que añadirle: "Y yo, y tú, y aquel...".
Si queremos hallar la verdad a través del conocimiento hallaremos datos, esos datos pueden hacernos hermosas personas, habremos obtenido sabiduría, pero la verdad, la verdad definitiva, la verdad suprema, la VERDAD en mayúsculas, ¿dónde?, ¿cuándo?
En la cábala podemos tener datos, esos datos me indican que la VERDAD es el EIN SOF, la Fuente Infinita, y que a través de las Sefirot y los Olamot (Mundos Paralelos): Atzilut, Beriya, Yetzira y Assiya, encontramos datos sobre esa VERDAD. Usemos las cábala, el hermetismo, la teosofía, la religión, el tarot, la astrología, la física, etc. la conclusión para mis pocas luces es la misma: estamos inmersos en esa VERDAD, pera la Fuente de la misma es incognoscible en su totalidad.
En definitiva: definir la VERDAD como nuestra pequeña verdad, fruto de nuestras creencias, es limitar, muy mucho, la esencia de su definición. Lo mejor es mirar con humildad y reconocer nuestra pequeñez, y nuestras grandes aspiraciones, también.
La contestación de Jesús a Pilatos fue el silencio. En cierto modo, a través del silencio hallamos esa verdad. Cuando hablamos no oímos, cuando nos callamos oímos a Dios; es cuestión de saber escuchar, y la escucha es través del silencio; no por que Dios se comunique a través del mismo, Él siempre se está comunicando, es que cuando estamos en el silencio es cuando escuchamos la Verdad. Jesús también contesta en otra parte de los evangelios: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Quizás a ello haya que añadirle: "Y yo, y tú, y aquel...".
Si queremos hallar la verdad a través del conocimiento hallaremos datos, esos datos pueden hacernos hermosas personas, habremos obtenido sabiduría, pero la verdad, la verdad definitiva, la verdad suprema, la VERDAD en mayúsculas, ¿dónde?, ¿cuándo?
En la cábala podemos tener datos, esos datos me indican que la VERDAD es el EIN SOF, la Fuente Infinita, y que a través de las Sefirot y los Olamot (Mundos Paralelos): Atzilut, Beriya, Yetzira y Assiya, encontramos datos sobre esa VERDAD. Usemos las cábala, el hermetismo, la teosofía, la religión, el tarot, la astrología, la física, etc. la conclusión para mis pocas luces es la misma: estamos inmersos en esa VERDAD, pera la Fuente de la misma es incognoscible en su totalidad.
En definitiva: definir la VERDAD como nuestra pequeña verdad, fruto de nuestras creencias, es limitar, muy mucho, la esencia de su definición. Lo mejor es mirar con humildad y reconocer nuestra pequeñez, y nuestras grandes aspiraciones, también.
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Reflexiones Cabalísticas
Reflexiones Cabalísticas XVI
La impronta que se le queda a uno ante la majestuosidad o magnanimidad, que adjetivos me falta, al ver el vasto y ancho infinito que hay más allá de la mirada, el amplio y vasto infinito que hay detrás, que uno, yo, no puedo más que fascinarme y agachar mi cabeza con humildad. Es la impronta del sabio ignorante, aquel que es lo suficientemente sabio como para reconocerse ignorante, y paradójicamente, en sí misma, esta afirmación conlleva sabiduría.
Se abre la brecha de los misterios, uno tras otro, basta conque se resuelva uno para que se abra otro mayor; al final, hipotético final, no se sabe si se conoce más o menos que cuando se empezó. En este camino, deambular y noctambular de la vida y el conocimiento, al principio estás ignorante, sin apreciar de veraz la propia necedad, luego atisbas tu propia ignorancia, luego la vences, luego comienzas a escalar peldaños de conocimiento, adquiriendo seso y sabiduría, el camino es tan largo, tan duro, tan lleno de espinas entre rosas, que conforme subes los peldaños, te das cuenta de las limitaciones, de la ignorancia. El resultado de todo esto es que al principio no se es consciente de la ignorancia y al final, hipotético final, si lo eres: esa es la sabiduría del ignorante o más bien la ignorancia del sabio.
Cuando era pequeño veía el mundo con otros ojos, ahora lo veo con otros, pienso que mis ojos de antes sabían mirar mejor que los de ahora; porque aquella mirada se expandía, ahora, tal vez se cierra, quizás es la edad, pero es así. Un consejo me atrevo a dar: preguntarle a los niños, a los pequeños, qué es lo que debéis hacer, preguntarle por todos los misterios, ellos lo saben. Yo, con humildad, con la misma que miro al universo, a ese universo que el Creador me ha hecho partícipe, miro a mis hijos, que son niños, y me postra ante ellos con gratitud y admiración, ellos son mis maestros.
Es la humildad y no otra virtud la que abre puertas:
"¡Cuándo os desnudéis sin avergonzaros, os quitéis vuestras ropas y la depositéis a vuestros pies a la manera de los niños pequeños, pisoteándolas! Entonces os convertiréis en los hijos de Aquel que vive, y ya no tendréis temor." (Ver. 42, Evangelio según Tomás)
Creedme, esas ropas, una vez pisoteadas y alejadas sin más de nuestro ser, que en definitiva es adquirir humildad, nos abrirá las ansiadas puertas.
Se abre la brecha de los misterios, uno tras otro, basta conque se resuelva uno para que se abra otro mayor; al final, hipotético final, no se sabe si se conoce más o menos que cuando se empezó. En este camino, deambular y noctambular de la vida y el conocimiento, al principio estás ignorante, sin apreciar de veraz la propia necedad, luego atisbas tu propia ignorancia, luego la vences, luego comienzas a escalar peldaños de conocimiento, adquiriendo seso y sabiduría, el camino es tan largo, tan duro, tan lleno de espinas entre rosas, que conforme subes los peldaños, te das cuenta de las limitaciones, de la ignorancia. El resultado de todo esto es que al principio no se es consciente de la ignorancia y al final, hipotético final, si lo eres: esa es la sabiduría del ignorante o más bien la ignorancia del sabio.
Cuando era pequeño veía el mundo con otros ojos, ahora lo veo con otros, pienso que mis ojos de antes sabían mirar mejor que los de ahora; porque aquella mirada se expandía, ahora, tal vez se cierra, quizás es la edad, pero es así. Un consejo me atrevo a dar: preguntarle a los niños, a los pequeños, qué es lo que debéis hacer, preguntarle por todos los misterios, ellos lo saben. Yo, con humildad, con la misma que miro al universo, a ese universo que el Creador me ha hecho partícipe, miro a mis hijos, que son niños, y me postra ante ellos con gratitud y admiración, ellos son mis maestros.
Es la humildad y no otra virtud la que abre puertas:
"¡Cuándo os desnudéis sin avergonzaros, os quitéis vuestras ropas y la depositéis a vuestros pies a la manera de los niños pequeños, pisoteándolas! Entonces os convertiréis en los hijos de Aquel que vive, y ya no tendréis temor." (Ver. 42, Evangelio según Tomás)
Creedme, esas ropas, una vez pisoteadas y alejadas sin más de nuestro ser, que en definitiva es adquirir humildad, nos abrirá las ansiadas puertas.
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Reflexiones Cabalísticas
Reflexiones Cabalísticas XV
Jamás me he considerado un experto en la Cábala, la genuina y auténtica, la judía, más que nada porque hay que saber un algo y preferiblemente un mucho de hebreo. Tampoco sería un experto si supiese hebreo como un nativo y mejor, aunque supiese hebreo antiguo, no sería un experto aunque hubiese estudiado con los rabinos. No sería un experto incluso si le dedicase 24 horas al día al estudio y estudiase 50 años seguidos. La impresión que tengo es que sabría la misma cábala después de tanto conocimiento como ahora.
La escalada del conocimiento es interminable, es como escalar una montaña infinita, por mucho que avanzas siempre te queda más por subir. Adquieres conocimiento, la gente que te ve por debajo te dice: "Este hombre es sabio". Los que están muy por debajo, pero que muy por debajo, te dicen: "¿Dónde está el sabio?", pues ni te ven. Los que están sobre tí, te dicen: "Mira por donde hemos subido nosotros, ya sabes que es seguro; pero si quieres ir por un nuevo lado de la montaña, deberás arriesgarte a caer o retroceder mucho", estos últimos ayudan y abren camino. Yo he optado por arriesgarme, aunque a veces he puesto el pie o la mano donde otros la han puesto antes, pero la mayoría de las veces abro un nuevo paso. He retrocedido mucho, y he avanzado mucho, el empeño y el tesón me hacen avanzar pese a las caídas. Sigo subiendo por la montaña, sé que es interminable, y mi impresión es que sé la misma cábala que antes; porque la cábala no es cuestión de adquirir nuevos conocimientos ni mejores, cosa que sí se hace, es cuestión de modo de vida, la cábala es un modo de vivir, incluso al margen de si se tiene conocimientos cabalísticos o no.
En esencia, la cábala nos enseña a representar el universo y el hombre con símbolos, a estudiar el macrocosmos y microcosmos al igual que la gnosis, la alquimia, la astrología, la numerología, etc. Es como hacer el mismo dibujo con diferentes pinceles y la misma pintura, que al final, ya sea con trazo más gordo o más fino, es el mismo dibujo, y el que lo ve, el que lo observa, ve al hombre y al universo.
Ese modo de vida cabalístico es el del hombre que no para de adquirir conocimientos y entendimientos, que no para de escalar por mucho que le parezca que ha escalado. Es un acto de heroísmo abrir el camino a otros, incluso aunque estuviera abierto ya por otros. Del mismo modo es un acto de humildad pisar donde otros han pisado y reconocer la gracia de otros. Humildad y heroísmo es ese modo de vida. Porque tenemos los principios activos para fabricar la fórmula magistral, sabemos o intuimos que formular; pero el modus operandis es el expuesto anteriormente: humildad y generosidad, añadiéndole un modus más, el amor, que en cierto modo es una redundancia, pues es decir: humildad, generosidad, bondad, paciencia, heroísmo, perseverancia, etc.
Hacer cábala es también un modo de ver las cosas, pues donde muchos ven sólo lo que ven, e incluso menos de lo que ven, el cabalista ve señales, símbolos, fractales, el universo, el hombre, la esencia.
La escalada del conocimiento es interminable, es como escalar una montaña infinita, por mucho que avanzas siempre te queda más por subir. Adquieres conocimiento, la gente que te ve por debajo te dice: "Este hombre es sabio". Los que están muy por debajo, pero que muy por debajo, te dicen: "¿Dónde está el sabio?", pues ni te ven. Los que están sobre tí, te dicen: "Mira por donde hemos subido nosotros, ya sabes que es seguro; pero si quieres ir por un nuevo lado de la montaña, deberás arriesgarte a caer o retroceder mucho", estos últimos ayudan y abren camino. Yo he optado por arriesgarme, aunque a veces he puesto el pie o la mano donde otros la han puesto antes, pero la mayoría de las veces abro un nuevo paso. He retrocedido mucho, y he avanzado mucho, el empeño y el tesón me hacen avanzar pese a las caídas. Sigo subiendo por la montaña, sé que es interminable, y mi impresión es que sé la misma cábala que antes; porque la cábala no es cuestión de adquirir nuevos conocimientos ni mejores, cosa que sí se hace, es cuestión de modo de vida, la cábala es un modo de vivir, incluso al margen de si se tiene conocimientos cabalísticos o no.
En esencia, la cábala nos enseña a representar el universo y el hombre con símbolos, a estudiar el macrocosmos y microcosmos al igual que la gnosis, la alquimia, la astrología, la numerología, etc. Es como hacer el mismo dibujo con diferentes pinceles y la misma pintura, que al final, ya sea con trazo más gordo o más fino, es el mismo dibujo, y el que lo ve, el que lo observa, ve al hombre y al universo.
Ese modo de vida cabalístico es el del hombre que no para de adquirir conocimientos y entendimientos, que no para de escalar por mucho que le parezca que ha escalado. Es un acto de heroísmo abrir el camino a otros, incluso aunque estuviera abierto ya por otros. Del mismo modo es un acto de humildad pisar donde otros han pisado y reconocer la gracia de otros. Humildad y heroísmo es ese modo de vida. Porque tenemos los principios activos para fabricar la fórmula magistral, sabemos o intuimos que formular; pero el modus operandis es el expuesto anteriormente: humildad y generosidad, añadiéndole un modus más, el amor, que en cierto modo es una redundancia, pues es decir: humildad, generosidad, bondad, paciencia, heroísmo, perseverancia, etc.
Hacer cábala es también un modo de ver las cosas, pues donde muchos ven sólo lo que ven, e incluso menos de lo que ven, el cabalista ve señales, símbolos, fractales, el universo, el hombre, la esencia.
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Reflexiones Cabalísticas
Reflexiones Cabalísticas XIV
Creemos saber, incluso juraríamos que sabemos, mientras en el fondo, muy en el fondo, nuestro ser nos dice: "no sabes". Llegar a conocer nuestras limitaciones es empezar a trascenderlas, de modo que conocer nuestra ignorancia es empezar a conocer y a saber. Si todo es luz, pero no hay objeto que ver, esa luz es oscura, debemos tener objetos donde se proyecte la luz, donde ocurran las sombras para que veamos. Hay dos clases de ignorancia pues, el que vive en la oscuridad y negrura más absoluta, donde no entra la luz, donde no ve nada; y la ignorancia del que vive en la luz plena, la luz sola. Ante este panorama, donde reconocemos que no sabemos, que no conocemos, cuando la humildad más coherente se ha apoderado de nosotros, es cuando percibimos un sentimiento de liberación, una real sensación de que estamos alcanzando la ansiada libertad. En el silencio, en la luz oscura, está toda verdad, y ante esto sólo cabe humildad, fe y dejar hacer a Dios.
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Reflexiones Cabalísticas
Reflexiones Cabalísticas XIII
Todo es un misterio y acercarse a un misterio para discernirlo, o al menos conocer cual es el misterio, entraña gran dificultad; pero nada es imposible e incluso para muchos fácil. No ser requiere una mente prodigiosa, tipo matemático premio Nóbel, aunque si se tiene mejor; lo que se requiere es una mente abierta, vacía de tapujos, de velos, de egos, de perspectivas de futuro (como ganar el premio Nóbel). Lo que se requiere para acercarse al misterio es ante todo mucha humildad, después una gran paciencia, no hay prisa para nada, a esto se le debe añadir un gran interés y curiosidad, si además de curioso se le añade una dosis extraordinaria de lucidez, mejor que mejor.
Yo no soy experto en la Cábala, a duras penas conozco algunos aspectos de la misma, y no es humildad, de verdad. Pero todo ello no impide que me interese, que me acerque con reverencia, con humildad, a los grandes misterios que abre y descubre esta ciencia. Me acerco desde el Ein Sof hasta Malkuth, recorro el Árbol de la Vida, me entretengo con los números, con los astros, con los senderos, con las letras, los relaciono con la astrología, con el tarot, y compruebo muchas cosas. Me acerco al misterio en sí, y saco la enseñanza, que al menos a mí me vale para evolucionar. Pero la Cábala no es única en este sentido, muchas corrientes de pensamientos sirven para la reflexión, para el aprendizaje, incluso las que aparentemente carecen de grandes o simples misterios. Sólo hay que mirar con lucidez allá donde proyectamos la visión, ver más y mejor, donde otros pasan de largo. En esta visión me he dado cuenta que todo está mágicamente relacionado, pero todo, sin dejar nada atrás, y concerniente a todas las facetas universales. Veo que todo es una especie de código en el que leer el auténtico mensaje, como si fuese un mensaje secreto en la guerra, construido para los aliados, para que los amigos sólo puedan leerlo, y el resto sólo vea trivialidad. En esto no hay amigos, ni enemigos, sino ojos que ven y oídos que escuchan.
Esos códigos se montan y se han montado en sistemas de información, como es sin duda la Cábala, que parece un sistema independiente de otros, pero a la vez que se enlazan con los demás; el tarot es un sistema más, independiente, pero se enlaza con la Cábala; igual la astrología, la numerología, la geometría sagrada, etc. Son sistemas de información los sueños, como expliqué, también la vigilia, etc. Por todo ello hay que aprender a leer en esos sistemas de información, y no crean que es difícil cuando uno se pone a ello, puesto que los hay a medida de nuestras exigencias, y tan cercanos que parecerá increíble. Incluso puede uno crear su propia sistema, y relacionarlo con otros; porque, en definitiva, todo está interrelacionado ya.
¿Con qué ejemplo puedo ilustrar estas cábalas o reflexiones? Con el siguiente ejemplo: “El conocimiento es como un puzzle enorme, gigante, de miles de piezas o más, metidas todas revueltas en un pozo; a ese pozo se le acerca mucha gente y van sacando piezas, montan como pueden partes del puzzle, incluso algunas partes montadas son escalas del puzzle completo. Muchos de ellos se dicen que tienen el conocimiento, otros que están cerca. En realidad su verdad es auténtica, porque son partes de una verdad auténtica, no deja de ser parte del puzzle, pero la interpretación de esos parciales son los erróneas. Porque es muy difícil encajar una pieza con otra entre tanta pieza perdida en el pozo, algunos, quizás, consigan montar algunas en orden, de modo que encuentren un sistema de información lo más exacto posible, pero aún está a años luz del total. Para ello la humildad y la paciencia. Debieran colaborar los unos con los otros, sus piezas pueden encajar, o encajarán cuando encuentren las que faltan, pero sus interpretaciones de las mismas no les hace intercambiárselas. ¡Lástima! Algún día ese enorme puzzle quedará a la vista de los buscadores, montado del todo, y será cuando el mundo se maraville”. El cuándo es la cuestión, el cómo es fácil, con la colaboración entre unos y otros. Para que la gente colabore se deben respetar, esto conlleva una convivencia feliz, lo que conlleva una ética, la cual implica el amor al prójimo. Por ello, sin amor no hay conocimiento. Lo primero, está claro, es que todos nos amemos, nos llevemos bien, nos hagamos el bien los unos a los otros, seamos buenos, con la bondad en todos los corazones, en la humanidad, el puzzle se quedará pequeño, porque seremos más grandes, más perfectos, más maravillosos, y ya no nos hará falta montar puzzles, ni pedírselo al vecino, porque en cada uno de nosotros está todo el conocimiento.
Mientras tanto, busco en muchos sistemas, al final comprendo que si no amo a mi prójimo de nada me sirve el conocimiento, más aún, carezco de él.
Yo no soy experto en la Cábala, a duras penas conozco algunos aspectos de la misma, y no es humildad, de verdad. Pero todo ello no impide que me interese, que me acerque con reverencia, con humildad, a los grandes misterios que abre y descubre esta ciencia. Me acerco desde el Ein Sof hasta Malkuth, recorro el Árbol de la Vida, me entretengo con los números, con los astros, con los senderos, con las letras, los relaciono con la astrología, con el tarot, y compruebo muchas cosas. Me acerco al misterio en sí, y saco la enseñanza, que al menos a mí me vale para evolucionar. Pero la Cábala no es única en este sentido, muchas corrientes de pensamientos sirven para la reflexión, para el aprendizaje, incluso las que aparentemente carecen de grandes o simples misterios. Sólo hay que mirar con lucidez allá donde proyectamos la visión, ver más y mejor, donde otros pasan de largo. En esta visión me he dado cuenta que todo está mágicamente relacionado, pero todo, sin dejar nada atrás, y concerniente a todas las facetas universales. Veo que todo es una especie de código en el que leer el auténtico mensaje, como si fuese un mensaje secreto en la guerra, construido para los aliados, para que los amigos sólo puedan leerlo, y el resto sólo vea trivialidad. En esto no hay amigos, ni enemigos, sino ojos que ven y oídos que escuchan.
Esos códigos se montan y se han montado en sistemas de información, como es sin duda la Cábala, que parece un sistema independiente de otros, pero a la vez que se enlazan con los demás; el tarot es un sistema más, independiente, pero se enlaza con la Cábala; igual la astrología, la numerología, la geometría sagrada, etc. Son sistemas de información los sueños, como expliqué, también la vigilia, etc. Por todo ello hay que aprender a leer en esos sistemas de información, y no crean que es difícil cuando uno se pone a ello, puesto que los hay a medida de nuestras exigencias, y tan cercanos que parecerá increíble. Incluso puede uno crear su propia sistema, y relacionarlo con otros; porque, en definitiva, todo está interrelacionado ya.
¿Con qué ejemplo puedo ilustrar estas cábalas o reflexiones? Con el siguiente ejemplo: “El conocimiento es como un puzzle enorme, gigante, de miles de piezas o más, metidas todas revueltas en un pozo; a ese pozo se le acerca mucha gente y van sacando piezas, montan como pueden partes del puzzle, incluso algunas partes montadas son escalas del puzzle completo. Muchos de ellos se dicen que tienen el conocimiento, otros que están cerca. En realidad su verdad es auténtica, porque son partes de una verdad auténtica, no deja de ser parte del puzzle, pero la interpretación de esos parciales son los erróneas. Porque es muy difícil encajar una pieza con otra entre tanta pieza perdida en el pozo, algunos, quizás, consigan montar algunas en orden, de modo que encuentren un sistema de información lo más exacto posible, pero aún está a años luz del total. Para ello la humildad y la paciencia. Debieran colaborar los unos con los otros, sus piezas pueden encajar, o encajarán cuando encuentren las que faltan, pero sus interpretaciones de las mismas no les hace intercambiárselas. ¡Lástima! Algún día ese enorme puzzle quedará a la vista de los buscadores, montado del todo, y será cuando el mundo se maraville”. El cuándo es la cuestión, el cómo es fácil, con la colaboración entre unos y otros. Para que la gente colabore se deben respetar, esto conlleva una convivencia feliz, lo que conlleva una ética, la cual implica el amor al prójimo. Por ello, sin amor no hay conocimiento. Lo primero, está claro, es que todos nos amemos, nos llevemos bien, nos hagamos el bien los unos a los otros, seamos buenos, con la bondad en todos los corazones, en la humanidad, el puzzle se quedará pequeño, porque seremos más grandes, más perfectos, más maravillosos, y ya no nos hará falta montar puzzles, ni pedírselo al vecino, porque en cada uno de nosotros está todo el conocimiento.
Mientras tanto, busco en muchos sistemas, al final comprendo que si no amo a mi prójimo de nada me sirve el conocimiento, más aún, carezco de él.
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Reflexiones Cabalísticas
Reflexiones Cabalísticas XII
La guitarra es fascinante, pero ¿qué tiene que ver este instrumento con la cábala? Pues que tiene 6 cuerdas y 12 trastes principales, que dan como resultado 72 puntos, que son donde se colocan los dedos para formar notas. Pues 72 genios tienen la cábala, y esto no es una mera casualidad.
Tenemos 24 vértebras principales: 7 cervicales, 12 dorsales y 5 lumbares. A su vez, tenemos costillas, que salen por izquierda y derecha de las vértebras dorsales, ¿cuantas costillas tenemos? Pues eso. 24 ancianos describe el Apocalipsis, los cuales están ante Dios. ¿Casualidad?
El 12 ha salido varias veces, ¿cuántos signos del zodiaco hay?, ¿cuántas casas tiene?, ¿cuántos eran los apóstoles de Jesús? Hablando de 12 apóstoles, estos eran los varones, pero las mujeres eran 7. Es decir: 12 dorsales y 7 cervicales. Las mujeres estaban más cerca de la cabeza, que era Jesús. Maria Magdalena la más cercana al cerebro del Maestro.
El mundo no es que esté lleno de “casualidades”, es que el mundo, y cuando digo el mundo, digo el universo, se basa en leyes. Como el número áureo, que está en todo, el número Pi, tan mágico y sorprendente, como el que salgan tantos 7 (como los planetas), y tantos 12, y tantos 72, y tantos 40. Porque no hablemos del 40, el cual sale en las Escrituras como los años que vagaron los judíos en el desierto con Moisés, o los días que se pasó Jesús ayunando, o su insistente presencia en el cuadrado mágico de Saturno, etc.
¿Qué pretendo decir con esto? Que nada es casual, que es causal, que todo responde a unas leyes, a un porqué. Y esto es cábala, una nueva cábala abierta, que no se descuelga del hebreo, ni del árbol sephirótico, ni del Zohar, ni de la gematría, sino que se enriquece con matemáticas, geometría, física, etc.
Tenemos 24 vértebras principales: 7 cervicales, 12 dorsales y 5 lumbares. A su vez, tenemos costillas, que salen por izquierda y derecha de las vértebras dorsales, ¿cuantas costillas tenemos? Pues eso. 24 ancianos describe el Apocalipsis, los cuales están ante Dios. ¿Casualidad?
El 12 ha salido varias veces, ¿cuántos signos del zodiaco hay?, ¿cuántas casas tiene?, ¿cuántos eran los apóstoles de Jesús? Hablando de 12 apóstoles, estos eran los varones, pero las mujeres eran 7. Es decir: 12 dorsales y 7 cervicales. Las mujeres estaban más cerca de la cabeza, que era Jesús. Maria Magdalena la más cercana al cerebro del Maestro.
El mundo no es que esté lleno de “casualidades”, es que el mundo, y cuando digo el mundo, digo el universo, se basa en leyes. Como el número áureo, que está en todo, el número Pi, tan mágico y sorprendente, como el que salgan tantos 7 (como los planetas), y tantos 12, y tantos 72, y tantos 40. Porque no hablemos del 40, el cual sale en las Escrituras como los años que vagaron los judíos en el desierto con Moisés, o los días que se pasó Jesús ayunando, o su insistente presencia en el cuadrado mágico de Saturno, etc.
¿Qué pretendo decir con esto? Que nada es casual, que es causal, que todo responde a unas leyes, a un porqué. Y esto es cábala, una nueva cábala abierta, que no se descuelga del hebreo, ni del árbol sephirótico, ni del Zohar, ni de la gematría, sino que se enriquece con matemáticas, geometría, física, etc.
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